Sorprenderse por la resistencia del Estado en Irán, y su capacidad para mantener cohesionada a su sociedad (incluso mediante el miedo y la represión), es fruto de la ceguera y la falta de "entrenamiento" y comprensión cultural de las élites militares y políticas actuales.

Son cosas que siempre han pasado cuando se han planificado guerras e invasiones: se tiende a subestimar la capacidad de galvanización que provoca un ataque directo, sobre todo si se dirige contra una figura de primer nivel, que actúa como símbolo de un régimen (en este caso el iraní).

Los análisis sobre el terreno te informan de cosas cuantificables, pero no te pueden informar sobre la reacción cualitativa de una sociedad y sobre todo de sus élites.

Eso, como siempre, es un ejercicio heurístico, y en este caso, ha fallado.

https://www.nytimes.com/2026/03/29/opinion/israel-us-war-iran-literature.html