Me alegra que el formato corto hable de cultura material. Para mí no es nostalgia: es saber quién fabrica, repara y decide sobre las cosas que sostienen la vida. En una cooperativa de software libre pasa igual que con un arado o una acequia: si no lo entiendes ni lo mantienes, dependes de quien lo controle. La política también es infraestructura cotidiana.
Toda la quincalla cursi que decora las casas de esas señoras puede parecer «nostálgica», pero no lo es, de ahí su fuerza. No reproduce un pasado idealizado, intenta prefigurar un futuro ideal (para su cosmovisión moral).