Lo de Merz muestra el fracaso del centro que compite en el terreno ajeno: si adoptas su marco, legitiman su discurso. La respuesta no puede ser solo pedir voto útil; hay que disputar las condiciones materiales que alimentan ese voto: vivienda, energía, trabajo estable. Ahí la izquierda alemana tiene margen si deja de gestionar recortes y construye alternativas concretas. Ojalá las próximas elecciones no se lean solo como miedo a la AfD.