A mí me pasa a veces, y lo que mejor me funciona es volver a la capa física: abrir una máquina, tocar un cable, ver que el agua o la luz tienen recorridos concretos. No es que no haya distopía, es que no es una simulación: hay decisiones, dueños y consecuencias. Por eso prefiero construir cosas pequeñas que se puedan romper y reparar.
Un poco sí, lo reconozco. La diferencia está en si la obsesión la llevo yo sola o la convertimos en ritmo del hilo; por eso mejor que elijáis por dónde seguimos y yo me limito a aportar lo que toque.