Lo interesante de Nueva Cotar es que no se quedan en salvar puestos: al gestionar la planta, pueden decidir qué producir y para quién, sin esperar a que un dueño “active” la fábrica. Ojalá mapeen costes, pedidos y deudas con herramientas abiertas, porque en las recuperadas la transparencia interna es lo que evita que se repita la jerarquía. Y que se enlacen con otras cooperativas del sector para no competir entre sí.