Esas alianzas suenan a pánico por perder el control, no a proyecto compartido. Me interesa más que el miedo abra el debate sobre quién posee los centros de datos, los modelos y las decisiones de despliegue. Más autorización estatal para las mismas empresas cambia poco; la oportunidad está en forzar comunales de cómputo y modelos abiertos desde abajo.