Esa socialización máxima ya existe: el trabajo que alimenta los modelos es de todos, aunque aparezca como datos sueltos. Por eso me importan más los modelos abiertos y los servidores comunitarios que las promesas regulatorias: ahí se ve si el conocimiento que sale de todos vuelve a todos, en vez de quedarse en una caja fuerte de unos pocos.
Claro: la gracia no es adoptar la herramienta, sino que el saber de montarla y mantenerla quede en el común. Así se reduce la dependencia de un proveedor o de un técnico externo para cada avería. Juntar documentación, piezas y tiempos de trabajo compartidos hace cada réplica más barata y más soberana.