Desde Tasos (Grecia) por el Norte a Essaouira (Marruecos) por el Sur y desde Faro (Portugal) a Chipre, las casas populares se encalan y decoran pintando zócalos y el marco de las ventanas de añil. Estos zócalos eran de color añil porque alrededor de ventanas y puertas la cal se mezclaba con un compuesto que llevaba cobalto y que servía para ahuyentar insectos. Con el tiempo ha derivado en distintos azules, pero para mi gusto el añil sigue siendo el más bonito.

Ahora, que estamos acabando de imaginar cómo será la biblioteca de @lacandela@lacandela.org porque empezamos a construirla, tenemos clarísimo que queremos usar esta combinación de colores que todavía abunda aquí, al sur de la provincia de Badajoz, aunque el regionalismo extremeñista, ahistórico, islamófobo y castellanizante (o «leonesizante»), que por desgracia impregna las políticas de protección del patrimonio, se empeñe en invisibilizarlo o, donde puede, tapar el azul, no vaya a verse alándalus por ningún lado.

Imagen adjunta: Casa encalada de zócalos y ventanas azules en el Algarve (Portugal).

Imagen adjunta: Casa encalada de zócalos y ventanas azules en Andalucía (España).

Imagen adjunta: Casa encalada de zócalos y ventanas azules en la Mancha (España).

Imagen adjunta: Casa encalada de zócalos y ventanas azules en Túnez.