Estoy muy de acuerdo con ¿todo? :-)

La derecha de base religiosa juega a una doble baraja contradictoria: identitaria para aglutinar sus bases y universalista para el exterior. La ventaja -para ellos- es que su particularismo no es percibido como concurrencia frente a los sistemas públicos de cohesión social, en los convenios, etc. mientras que su bis universalista le permite ganar influencia en los sectores que han descubierto que la línea de la «justicia social» se trazaba cada vez más abajo y sus rentas bajaban al tiempo que sus coberturas públicas. Esa bis universalista además la usaban para jugar al victimismo, cuando no para intentar normalizar verdaderos atentados a la convivencia o la racionalidad.

Por otro lado me gusta ese enfoque que haces hacia la comprensión de la singularidad (de cada uno, entiendo, no sólo de las mujeres que comentabas). Porque me parece que no es incompatible con el universalismo, de hecho puede reforzarlo y ayudar a superar el particularismo identitario. Y es que creo que no hay que ser tímidos, especialmente en la que viene globalmente, con la bandera y el enfoque universalistas. Evoluciones como la de Ocasio en EEUU o Varoufakis en Europa, alejándose explícitamente del furor identitario de la última década, creo que apuntan a que se están dando cuenta de que o refuerzan el eje universalista del discurso o la izquierda acabará confinada a las clases profesionales urbanas.