Siempre se comparó ese momento, en el que Ben Gurión desarma a la milicia ultraderechista del Irgun, obteniendo el monopolio de la violencia para el nuevo estado de Israel, con la incapacidad de Arafat durante Oslo para desarmar Hamas y legitimar a la Autoridad Nacional Palestina que nacía. Es muy interesante y significativo que Netanyahu fantasee ahora con una historia alternativa en que la ultraderecha israelí se hubiera podido convertir en una visión especular del hamás de hoy, iniciando una guerra civil y posiblemente convirtiendo el estado de Israel en un estado fallido desde su misma fundación.