Realmente es alucinante que los que toman ciertas decisiones de inversión, especialmente las relacionadas con el sector público, no se dieran cuenta hasta ahora de que los intereses españoles y los estadounidenses no tenían por qué coincidir siempre. Ha tenido que aparecer alguien tan descarado y zafio como Trump para que, timidamente, se lo planteen... cuando con Obama y especialmente con Biden ya era obvio que no iban a dejar margen para conciliar con los intereses europeos.