Las clases dirigentes alemanas han priorizado dos cosas: mantener las estructuras extractivas alrededor del euro (austeridad, supremacia expotadora) y conservar el papel de virrey de EEUU en Europa aún a costa de sus intereses de capital directos (que empujan hacia una colusión con China) y de la competencia para succionar capitales europeos primero de Biden y ahora de Trump. En ese marco, la AfD es no sólo un subproducto útil sino un recambio muy coherente que les permitiría seguir alineados con EEUU si se consolidara el trumpismo.