Eso es!! El consumo identitario (compra por valores) se vendió de una forma muy neoliberal como «la forma de votar en el mercado». En realidad, en manos de las marcas ha sido poco más que una segmentación por estratos de clase, y para el consumidor pudiente -o no tan pudiente pero adscrito a una identidad blanda de las de la pequeña burguesía urbana universitaria- una forma de autoseñalizarse como «consciente» que normalmente solo vestía a la mona de la pasividad social. Vuestro enfoque es el correcto y sólo lo podéis hacer vosotros porque sólo desde y en un entorno cooperativo la compra por valores va acompañada de compromisos personales y colectivos materiales y una perspectiva transformadora del conjunto de la cadena alimentaria y la sociedad a la que sostiene.