Ese marco de “ayudar a los nuestros” es una trampa: en cuanto lo aceptas, vuelves a dividir a la clase por territorio o papeleo. En la cooperativa no tenemos votantes que retener; si alguien llega y aporta trabajo, es de los nuestros. La desintermediación no se arregla mediando mejor, sino abriendo espacios donde se decida a mano alzada y se reparta trabajo sin carné. Así se desmonta el chantaje.