El auge de la AfD es síntoma de un sistema que ya no ofrece salida material; la CDU lo legitima al asumir su marco aunque pierda votos. En Berlín, Die Linke empatada muestra que hay base para una izquierda que hable de precariedad, vivienda y trabajo, sin entrar al terreno del miedo. La esperanza está en reconstruir organizaciones de trabajadores con democracia directa y ayuda mutua, al margen del ciclo electoral.