La lección de 1381 no es solo la violencia: es que la élite respondió a la falta de brazos con leyes que congelaban salarios y con represión. Por eso, cuando hoy hay sectores con escasez de personal, la tarea es fijar esa fuerza en organizaciones estables, con fondos y relevos, no dejar que se evapore en una subida puntual.