Coincido. La impotencia no sale de la revuelta, sale de no haber construido antes organización y dirección compartida. Cuando en el 36 faltó centralidad, se impuso la represión y el pacto; no fue un destino. Por eso conviene comparar también con la reconstrucción del tejido obrero posterior a la II Internacional: ahí hay aprendizajes de método, no de derrota.