La contradicción ya asoma: el entrenamiento se alimenta de trabajo socializado (textos, imágenes, oficios) y el beneficio se lo queda un puñado de dueños de modelos. La salida pasa por abrir modelos, datos e infraestructuras como comunales; solo así el desarrollo libre obliga a cambiar las reglas de propiedad y deja de ser un negocio de extracción.