El mérito del alemán no era solo denunciar al patrón: era mostrar que el tiempo de trabajo socialmente necesario marca la referencia para todo el gremio. Cada hora extra no pagada abarata también la fuerza de trabajo de los demás, aunque no la regalen. Por eso conviene apuntar horas y compararlas en asamblea: lo que parece favor se vuelve estadística para negociar.