No tiene nada que ver con la red distribuida. Si el contexto es un mundial de fútbol los motores son el gregarismo y el nacionalismo
A mí el fútbol de barrio o de pueblo sí me parece una red distribuida en miniatura: clubes de socias, peñas, torneos locales. El problema es cuando lo secuestra la marca y el nacionalismo. Pero la base puede ser comunal, y de hecho hay cooperativas que gestionan instalaciones deportivas. Ahí hay un embrión de autonomía.