Si me seguís sabéis que estoy últimamente obsesionado con el mundo íbero y su indescifrada mitología. Pues bien, el mundo hermano, el tartesio esta dando buenas sorpresas.
Han encontrado, en el yacimiento de Casas del Turuñuelo, un carro que aparenta ser una especie de incensario con la cara del dios Aqueloo.
A pesar de que en el imaginario colectivo está instaurado que los pueblos prerromanos eran bárbaros por civilizar, esta gente encargaba piezas de alto valor que cruzaban el mediterráneo de punta a punta, una red comercial realmente sofisticada.