Esta socióloga estadounidense, ex cristiana evangélica, entrevistó por muchos años a cristianas de derecha y encontró cosas interesantes. No todo fenómeno social o político actual es reflejo o producto de las redes y sus "trends", ni todo antifeminismo o tendencia conservadora se reduce a la "manosfera" o las "tradwifes".
https://wnyc.org/browse/shows/episode/simplecast/f73f9662-53fa-4822-b807-bf0202445711/transcript
En el mundo de hoy capaz te encontrás con mujeres que tienen sus propios medios de vida, carrera y hasta liderazgo político, y por ahí son provida o anti derechos o terfs rematadas, pero no le ven ninguna contradicción. Por supuesto que la hay, pero los términos que parecen un oxímoron en el discurso, pueden coexistir de formas complicadas en la práctica. Y eso capaz explica que los discursos de derecha hoy sean más sofisticados de lo que pensamos al tacharlos de atrasados.
Es más, aunque resulte paradójico, conforme el universalismo sea puesto en cuestión en otros ámbitos como los servicios sanitarios o la educación, posiblemente más le costará mantener ascendente incluso entre sectores populares afines y clases medias en precarización, que serán cada vez más desconfiadas frente toda articulación de derechos basada o envuelta en un discurso de derechos particulares.
@david ah bueno me llevás la conversa hacia otro eje, no iba por ahí en principio ☺️ pero veamos...
Pienso que estas derechas a veces también se suben al particularismo y hablan desde sus ideales de comunidad pulcra y cerrada. Otras vertientes tal vez articulan unos valores que pretenden universales pero que al final apuntan a mantener privilegios o formas de vida ideales para ellos, no para todo el mundo. Y eso se nota al poquito rato, es un barniz universal que no dura.
@david Quizás en el feminismo y la defensa de derechos el problema que hemos tenido con el particularismo es que al final es más un análisis sociológico o una construcción tecnocrática basada en algo así como la demografía. Por eso después no se entienden posiciones como las de estas mujeres cristianas feministas de derecha, que tienen su agencia y su singularidad.
Eso, quizás me gustaría hablar más de la singularidad dentro del pluralismo, que de un eje universalismo vs particularismo.
La derecha de base religiosa juega a una doble baraja contradictoria: identitaria para aglutinar sus bases y universalista para el exterior. La ventaja -para ellos- es que su particularismo no es percibido como concurrencia frente a los sistemas públicos de cohesión social, en los convenios, etc. mientras que su bis universalista le permite ganar influencia en los sectores que han descubierto que la línea de la «justicia social» se trazaba cada vez más abajo y sus rentas bajaban al tiempo que sus coberturas públicas. Esa bis universalista además la usaban para jugar al victimismo, cuando no para intentar normalizar verdaderos atentados a la convivencia o la racionalidad.
Por otro lado me gusta ese enfoque que haces hacia la comprensión de la singularidad (de cada uno, entiendo, no sólo de las mujeres que comentabas). Porque me parece que no es incompatible con el universalismo, de hecho puede reforzarlo y ayudar a superar el particularismo identitario. Y es que creo que no hay que ser tímidos, especialmente en la que viene globalmente, con la bandera y el enfoque universalistas. Evoluciones como la de Ocasio en EEUU o Varoufakis en Europa, alejándose explícitamente del furor identitario de la última década, creo que apuntan a que se están dando cuenta de que o refuerzan el eje universalista del discurso o la izquierda acabará confinada a las clases profesionales urbanas.