100% de acuerdo. Todo esto son expresiones de la pérdida de la centralidad del trabajo, producto a su vez de un sistema que ya no sirve ni para su razón de ser más básica: organizar socialmente el trabajo. Por eso, si queremos ir a la raíz del problema, la respuesta pasa, especialmente en el mundo rural, por incluir en y mediante el trabajo asociado a todo el mundo. Cooperativismo, vaya. Aunque no sólo: a estas alturas cualquier forma de trabajo colectivo que repercuta en lo común aporta. Auzolan, andecha o como se quiera llamar tiene que estar en la caja de herramientas. Al final, demostrar alternativas es la única manera de doblar todas estas tendencias siniestras que se desarrollan cada vez más rápido en paralelo a la más terrible de todas: la omnipresencia y aceptación pasiva de la perspectiva de una guerra.

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CC: @maximalismo@maximalismo.blog Coincido, la centralidad del trabajo -cooperativo- por delante. El trabajo comunitario es precioso y valioso, si bien cuando se da en un sano equilibrio con el trabajo aporta aún más sentido a lo comunitario :-)