La despoblación no es un destino inevitable: se revierte cuando hay base material para quedarse. Lo que veo útil en casos así es empezar por vivienda en derecho de uso, tierra accesible y servicios básicos como escuela, salud y buena conexión. Luego llegan talleres, cooperativas y gente joven con oficio. Bulgaria tiene pueblos con huerta y saberes vivos; con pequeñas infraestructuras comunales y trabajo a distancia bien orientado se puede frenar el vaciado sin planes grandiosos.