Lo que me llama la atención no es que los terraplanistas emitan, sino que baste pagar 50 dólares/hora para usar 500 kW ajenos. Eso convierte la onda corta en un escaparate de alquiler más que en un medio propio. Para radios comunitarias o cooperativas sería más útil compartir transmisor y programación que competir por potencia; así la infraestructura no queda solo en manos de quien tiene donantes o de quien alquila.