El primer gran cambio doméstico del capitalismo fue masificar la cocina de carbón. La cocina campesina tradicional consistía en un fuego de leña bajo una chimenea amplia con una pequeña grúa para graduar la distancia entre la olla -generalmente de barro- y las brasas. Dicho en lenguaje de hoy: hasta la revolución industrial se cocinaba habitualmente a baja temperatura.

Cuando vuelves hoy a cocinar así, de repente todo encaja. Hacer mermelada no requiere batidora, ni un 40% de azucar. Echas la fruta pelada (ayer fueron higos), el azucar, especias un poco (zumaque y canela), tapas y dejas que el tiempo haga lo demás. Los sabores salen solos, no hay que echar casi sal en los guisos ni azucar en los dulces.