La crisis de Ceuta muestra de forma radical el desapego de la España política y económica por todo lo que queda al Sur del Tajo. Es la continuación por otra (ausencia de) medios del tren a Mérida, Adamuz, el paro estructural, la asfixia del puerto de Algeciras, el narco en Gibraltar o la mofa de Murcia en la tele pública. Por no hablar de lo rural y de cuánta cobertura se da a una hectárea quemada según donde esté. Está siendo un verano muy instructivo.
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Guau, tu comentario... no me había dado cuenta de lo que emerge al unir la serie de eventos. Resulta instructivo y desolador al mismo tiempo.

Al leer la prensa local te das cuenta de la magnitud de la situación, y también de las consecuencias de la inacción, que bien podría ser una inacción calculada, un abandono estratégico: dejar que el deterioro avance hasta que la situación explote, y entonces responder a la violencia y a la insolidaridad como si fueran la causa, y no la consecuencia. Y entonces el cuadro se hace aún más aterrador.
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Esa es la estrategia, no se si consciente u orgánica. En Ceuta se ve con más claridad, pero lleva un tiempo largo en marcha. La España meridional no se abandona sin más desde el estado. Se abandona, se culpabiliza y se condena al ostracismo. Y todo sin darle siquiera un nombre.