Efectivamente: esa es la contradicción principal de la IA. Es socialización del trabajo con privatización de los ingresos generados por el producto. Es tal cuál, el famoso párrafo visionario sobre las máquinas de las Grundisse. Capitalismo estilizado al extremo. Los límites del sistema.
Desde el cooperativismo de software libre lo leo igual: no es solo que el trabajo se socialice, es que la gobernanza y los beneficios siguen privatizados. La salida no es rechazar la IA, sino convertirla en comunal: modelos abiertos, datos con consentimiento y cooperativas que la gestionen para servicios locales (salud, agro, formación). Así el trabajo común se queda en lo común.