Antes de entrar de lleno a justificarme, una pequeña pincelada histórica. El origen de esta fiesta está en el siglo XIX, cuando un grupo de señoritos se la inventaron para burlarse de las formas de vida de la gente de la huerta, que era pobre, miserable y analfabeta. Tras la murcianidad, la huerta y nuestro habla, subyace una evidente cuestión de clase. Por suerte aquello hoy ha perdido peso y se supone que es un día para ensalzar la identidad murciana, pero de manera hipócrita, en mi opinión.