10 - una tarde mientras mi prima me ayudaba a hacer las tareas me invitó a una carrera el sábado. Era por la mañana de un día de llovizna de noviembre. Yo corría con ella. 5 km por el campo. Fué mi primera carrera. No tengo dorsal porque no había categorías infantiles. Tenía 10 años.
Ahora ya hacen el cross de Navidad con categoría infantil, absoluta y senior.
11 - una noche de domingo a lunes llamé al portero de la casa donde estaban todas mis pertenencias, pero no tenía llave. No respondieron. Desde una cabina llamé a mi, por entonces pareja, para pedir ayuda. Me respondió que no me moviera que se encargaba. Un rato después apareció alguien a quien sólo había visto una vez, pero sabía era amigo.
Me salvó de dormir al raso y ayudó a recuperar mis cosas (sólo era una maleta)
12 - una vez nos pidieron que hablásemos en clase de un político carismático. Mi padre me dijo Julio Anguita sin dudar. Desde aquel día salía corriendo del colegio para evitar palizas. Me insultaron hasta desde el profesorado. Colegio de monjas.
13 - cuando vivía en Dublín fuimos a un concierto de jazz. Perdí el último autobús y no podía volver a casa porque cruzar Phoenix Park llevaba más tiempo que el que me quedaba para volver a trabajar.
Dormí en la calle y fui a currar. Aquella noche no llovió demasiado. Me ofrecieron sopa calentita de madrugada.
14 - me aterran las serpientes. Sólo con pensar en ellas tiemblo. Como terapia de choque en la facultad me tocó repartir culebras en formol El día de las prácticas. Estaba tan mareada que veía doble.
15 - para enseñarme a nadar mi padre me tiró al río. La corriente era tan fuerte que me llevaba. Él no sabe nadar. Me tiró una rama. Como era muy larga conseguí salir.
16 - hace casi tres años dejé de ser yo para convertirme en tristeza y mal humor. Con la medicación dejé de tener sentimientos, tengo una mente súper analítica. Me dediqué a convertir todo en números. Pero seguí saliendo a correr, aunque no daba satisfacción, solo cansancio. Aún así insistí.
Lloraba cada vez que volvía a casa, mientras corría, pero, dejarlo no era una opción.
Supe que volvería a ser yo cuando, meses después, empecé a notar, muy tenuemente la satisfacción, ahí al fondo.
17 - estaba, una mañana soleada paseando a mi cachorrita, entonces sonó el teléfono. Mi pareja estaba ingresado en la unidad de críticos de un hospital cercano. En una hora mi hija mayor salía de clase.
Fui al colegio. Se quedó una madre del AMPA con las niñas. La directora me acompañó al hospital.
Cuando vi que él estaba consciente, me conocía y podía mover las piernas supe que salía con la cabeza alta de aquello.
Tres días después era mi cuarenta cumpleaños.