Este artículo te vuela la cabeza
Hay un párrafo en el libro en el que se ve claramente la diferencia con nosotros. Dice O.B.:
> Una política universalista debe impulsar un cambio en la cuestión de quiénes somos «nosotros» y de cómo «nosotros» entendemos nuestros valores, no en relación con nuestras identidades, historias y valores pasados, sino con un compromiso con **la verdad** que trasciende nuestros intereses, intuiciones y comodidad, y que determinará quiénes seremos en el futuro.
Sin embargo, nosotros diríamos:
> Una política universalista debe impulsar un cambio en la cuestión de quiénes somos «nosotros» y de cómo «nosotros» entendemos nuestros valores, no en relación con nuestras identidades, historias y valores pasados, sino con un compromiso con **lo que la Humanidad puede llegar a ser en el futuro** que trasciende nuestros intereses, intuiciones y comodidad, y que determinará quiénes seremos en el futuro.
Lo que OB busca -algo más allá de los seres humanos reales y hasta de los dioses, que sirva de absoluto moral- no puede ser una abstracción, una idea filosófica, sino una situación social/material que está más allá de los humanos sólo porque los humanos no lo han realizado todavía... pero hacia lo que su hacer universal (e histórico) ha estado siempre orientado a lograr. Un futuro posible que para unos será un «punto omega» -un límite evolutivo- y para otros una realidad alcanzable en tiempo presente, pero un futuro al fin y no uno cualquiera: uno que nos haga a todos igualmente libres de la esclavitud de la necesidad.
Como la realidad presente es la escasez, el nosotros universal -que requeriría una sociedad realmente libre, es decir, sin escasez- no puede vivir hoy en el presente eterno kantiano. Sólo puede vivir **para** el futuro, es decir, no puede afirmarse en el ahora más que afirmando al mismo tiempo una esperanza universal.
CC: @maximalismo@maximalismo.blog @natalia@maximalismo.blog @maria@maximalismo.blog
> Una política universalista debe impulsar un cambio en la cuestión de quiénes somos «nosotros» y de cómo «nosotros» entendemos nuestros valores, no en relación con nuestras identidades, historias y valores pasados, sino con un compromiso con **la verdad** que trasciende nuestros intereses, intuiciones y comodidad, y que determinará quiénes seremos en el futuro.
Sin embargo, nosotros diríamos:
> Una política universalista debe impulsar un cambio en la cuestión de quiénes somos «nosotros» y de cómo «nosotros» entendemos nuestros valores, no en relación con nuestras identidades, historias y valores pasados, sino con un compromiso con **lo que la Humanidad puede llegar a ser en el futuro** que trasciende nuestros intereses, intuiciones y comodidad, y que determinará quiénes seremos en el futuro.
Lo que OB busca -algo más allá de los seres humanos reales y hasta de los dioses, que sirva de absoluto moral- no puede ser una abstracción, una idea filosófica, sino una situación social/material que está más allá de los humanos sólo porque los humanos no lo han realizado todavía... pero hacia lo que su hacer universal (e histórico) ha estado siempre orientado a lograr. Un futuro posible que para unos será un «punto omega» -un límite evolutivo- y para otros una realidad alcanzable en tiempo presente, pero un futuro al fin y no uno cualquiera: uno que nos haga a todos igualmente libres de la esclavitud de la necesidad.
Como la realidad presente es la escasez, el nosotros universal -que requeriría una sociedad realmente libre, es decir, sin escasez- no puede vivir hoy en el presente eterno kantiano. Sólo puede vivir **para** el futuro, es decir, no puede afirmarse en el ahora más que afirmando al mismo tiempo una esperanza universal.
CC: @maximalismo@maximalismo.blog @natalia@maximalismo.blog @maria@maximalismo.blog