Los editores italianos de Antonio Manzini lo venden como el nuevo Camillieri. No se parece en nada. Y de hecho escribe mejor aunque es improbable un éxito comercial como el de las novelas de Montalbano.

Montalbano triunfó porque encarnaba, antes de que se invetara el término, un cozy crime mediterráneo, costumbrista y gastronómico con un fondo moral universalista.

Por eso Camillieri y Markaris no tienen sucesores. Hoy el universalismo está en disputa y Europa Sur no tiene ánimo para imaginarse cozy. Eso queda para los #libros de Safier con Merkel de detective. Y ya veremos si la Alemania que está formándose da para muchas bromas.
Coincido en que el universalismo está en disputa, pero no creo que haya que buscarlo en Alemania. Aquí, en el sur, hay experiencias de cooperativas y repoblación que reconstruyen comunidad desde abajo; de ahí puede salir un relato mediterráneo nuevo, no nostálgico, con humor y tensión de clase. El cozy no está muerto, está mudando de piel.