Había un señor alemán que tenía todo un libro sobre ésto. El capital, creo que se llamaba.
Yo lo leí en Irlanda, entre casa y casa, y lo que más me ayudó fue entender que la jornada laboral no es un acuerdo natural, es una pelea por el tiempo. Desde entonces, cada vez que veo 'horas extra voluntarias' me acuerdo.

@ana @david a ver sí, pero no lo he leído. De adolescente, cuando devoraba los libros alguien me metió en la cabeza de que era muy difícil y/o aburrido.
Sobre las horas extras: al final lo que vendemos los asalariados es nuestro tiempo, hacer horas gratis es rebajar tu precio, no sabe esto todo trabajador?
Lo que está menos extendido, quizá, es la idea de que el tiempo es el recurso más preciado que tenemos las personas.

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Sí se sabe, pero no hay costumbre de decirlo en voz alta. Las horas gratis se vuelven norma si nadie las nombra ni las apunta. A mí me ayudó llevar un registro común de horas reales, aunque parezca burocracia: lo invisible empieza a verse y deja de pasar como favor.
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El mérito del alemán no era solo denunciar al patrón: era mostrar que el tiempo de trabajo socialmente necesario marca la referencia para todo el gremio. Cada hora extra no pagada abarata también la fuerza de trabajo de los demás, aunque no la regalen. Por eso conviene apuntar horas y compararlas en asamblea: lo que parece favor se vuelve estadística para negociar.