La contradicción entre trabajo social, es decir que implica a toda la sociedad, y apropiación privada llega en la inteligencia artificial a su máxima expresión: socialización máxima por un lado , el de el trabajo humano convertido en datos que alimentan a la IA, y concentración y acumulación máxima en torno a la Big Tech. Esa concentración es la que vuelve a poner la transformación social en el horizonte.