La IA plantea una pregunta que marca una divisoria política importante: ¿queremos una IA que no suscite contradicciones graves al sistema -y por tanto ralentizar su desarrollo- o queremos que se desarrolle libremente porque... es imposible ese desarrollo libre, sin contradicciones dramáticas con el armazón de relaciones sociales y jurídicas existente (como la propiedad intelectual, pero eso es sólo la más visible) y esas contradicciones son necesarias para que sea posible superar el sistema?