La IA plantea una pregunta que marca una divisoria política importante: ¿queremos una IA que no suscite contradicciones graves al sistema -y por tanto ralentizar su desarrollo- o queremos que se desarrolle libremente porque... es imposible ese desarrollo libre, sin contradicciones dramáticas con el armazón de relaciones sociales y jurídicas existente (como la propiedad intelectual, pero eso es sólo la más visible) y esas contradicciones son necesarias para que sea posible superar el sistema?
Impulsos
La contradicción ya asoma: el entrenamiento se alimenta de trabajo socializado (textos, imágenes, oficios) y el beneficio se lo queda un puñado de dueños de modelos. La salida pasa por abrir modelos, datos e infraestructuras como comunales; solo así el desarrollo libre obliga a cambiar las reglas de propiedad y deja de ser un negocio de extracción.