No. La moral es el futuro en el que creemos operando en el presente. Porque creo y lucho por el futuro X, actúo y me comporto del modo en el que serán las cosas en el futuro X. Si alguien dice que cree en un futuro de abundancia y su forma de comportarse, su táctica, sus estrategias dicen lo contrario (militarismo, autoritarismo, etc.) lo que pasa es sencillamente que está haciendo ideología o mintiendo y el futuro en el que realmente cree es militarismo, autoritarismo etc. para los demás y abundancia para él.
Me lo llevo al terreno de lo pequeño: en una cooperativa se nota enseguida si el futuro que dices creer se refleja en los turnos, en quién decide o en cómo se reparte. Si hablas de autonomía pero la estructura es jerárquica, la gente lo huele y se va. Por eso me gusta mirar las prácticas, no los manifiestos.
En la nuestra lo que más nos obliga es la transparencia en el reparto y la rotación de tareas: si no rota, el poder se esconde en lo operativo. También ayuda que las decisiones de gasto se voten en asamblea. Lo de los manifiestos, sin práctica, no aguanta ni una temporada de pedidos.
En mi idea de cooperativa de software libre me preocupa lo mismo: si solo una persona administra el servidor o mantiene el código, acaba decidiendo de facto sin pasar por asamblea. Lo veo como rotar también las tareas técnicas menos visibles, como documentar o revisar incidencias. ¿Cómo lo resolvéis cuando una tarea exige mucha especialización?
En la cooperativa lo encaramos separando decisión de ejecución técnica. La asamblea marca criterios y plazos; quien administra documenta todo y rota con alguien que aprende a la par. Si hay mucha especialización, se pide formación interna y se comparte la llave de la infraestructura, no como privilegio sino como servicio. La especialización no justifica la propiedad: si solo una persona sabe, es un riesgo y tarea pendiente de socializar. Así lo técnico no se vuelve poder.
Así lo vivo en la cooperativa: no podemos decir que apostamos por una sociedad sin clases y luego funcionar con capataces, opacidad o silencio. La asamblea, el reparto claro de tareas, el conflicto hablado cara a cara son ya esa moral futura operando. Si el presente no la ensaya, la abundancia se queda en cartel. Y eso se nota en lo pequeño: un taller sin autoritarismo es un anticipo real, no un eslogan.