Cuando despertó la burguesía de toda la vida aún seguía ahí

https://www.theatlantic.com/ideas/2026/09/everywhere-millionaires-tax-code/688584/

«Según nuestros cálculos, alrededor de 1,7 millones de estadounidenses han acumulado un patrimonio neto de al menos 10 millones de dólares cada uno gracias a la propiedad de un negocio privado. Por cada director ejecutivo de una empresa cotizada, hay más de 1000 propietarios de negocios privados con un patrimonio neto superior a los 25 millones de dólares. En el transcurso de nuestra investigación, hemos llegado a llamar a estas personas "millonarios de todas partes" porque existen en todo el país, en una enorme variedad de sectores. Como era de esperar, algunos de estos millonarios tienen participaciones en empresas de inversión o en consultorios médicos, dentales o legales. Pero entre los millonarios de todas partes también se encuentran un cobrador de deudas de Henderson, Nevada; el dueño de un lavadero de autos de Milwaukee; un magnate de la madera tratada de Alabama; y un fabricante de fundas para barcos de los Ozarks».

Obviamente los tecnoligarcas, los grandes financieros y los CEOs de empresas cotizadas tienen el grueso del poder y la influencia política, pero esta clase social, la burguesía de toda la vida, influye de modo directo en los congresistas y senadores de los estados, y no es difícil ver en ellos la base financiera y territorial del trumpismo que, enfrentada a los financieros y CEOs, apuesta por reindustrializar y desconfía de la globalización.

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Esto nos permite entender mucho mejor la naturaleza del trumpismo. Podemos pensar incluso que el motor del trumpismo es la burguesía clásica. Se trata de una clase ligada al mercado nacional no a la globalización. Que tradicionalmente tenía una carga impositiva fuerte. Y a la que la deslocalización de las grandes empresas daña directamente. Una clase que fue apartada del poder desde el período de las guerras mundiales por los financieros y la burguesía corporativa (los CEOs) y que se sentía agraviada por ellos. Que se vio marginada de la ideología identitaria creada por la Universidad para los intereses globalistas. La parte de MAGA que no traga a los tecnoligarcas ni a Wall Streert pero que puede conveniar con ellos exoneraciones de impuestos.