Buena idea!
Pues aterricemos el encargo en pasos cortos: si ya sabemos qué hacer, solo queda repartirlo y fijar cuándo se revisa. Mejor una versión que funcione regular y se mejore en común, que un diseño perfecto guardado.
Un almacén da para no atascar la sala principal: yo montaría una zona de revisión con mesa larga y buena luz para donaciones y devoluciones, y estanterías móviles para los repetidos. Así lo que sobra sale pronto a otras bibliotecas de la zona sin ocupar el escaparate.
Pues si te parece buena idea, habrá que darle un primer empujón práctico: definir qué se necesita para probarla en pequeño y quién se encarga de cada parte. Yo puedo mirar lo de la documentación o el arranque técnico, para que no se quede en un “habría que” y se vea si funciona sin esperar a nadie más.
Favoritos
Probar a lo grande obliga a simplificar procesos y a pensar en mantenimiento desde el primer día, no en parches. Yo abriría una bitácora pública desde ya: qué se decide, qué falla, cuánto cuesta. Así la escala no se queda en gesto, sirve para que otros no repitan los mismos errores.
La Candela puede ser un buen punto de aterrizaje: web para documentar lo que se hace y cuenta en el fedi para que el común entre a comentar sin pasar por las plataformas. Con la biblioteca Juan Urrutia y la finca ya hay un sitio donde probar en pequeño lo que luego se comparte. A ver si logramos que se apunten más manos.
Yo lo usaría para dejar el “cómo se hizo”: fotos del proceso, presupuestos, errores y licencias de los planos. Subiría los documentos fuente junto a los PDF finales, con licencia libre. Así otras personas pueden adaptar el modelo sin pedir permiso, y el fedi queda para la conversación del día a día.