Estas dos noticias de The Economist nos hablan de lo mismo la contracción de la economía a nivel global y sus efectos en los productos de consumo que te hacer sentir diferente.

La primera: las alternativas vegetales a la leche pierden fuelle. En Estados Unidos cayeron un 5,4% el año pasado y la leche de almendras, la más vendida, un 7,9%. En Gran Bretaña los volúmenes bajaron un 2,5% hasta junio; en Francia, Italia, Países Bajos y España el crecimiento se desaceleró. Mientras tanto, la leche de vaca vuelve a crecer después de una larga caída. Los consumidores regresan a ella, dice el artículo, por bolsillo y por salud.

La segunda: el número de países con crecimiento muy bajo o nulo pasó de 68 en 2014 a 80 en 2024, de Canadá a la República Democrática del Congo. Brasil, China, Alemania y Rusia se han sumado a ese club. En buena parte del mundo, la gente probablemente no vivirá mejor que sus padres. La desaceleración ya está reescribiendo el contrato social.

Leídas juntas, la relación es evidente. La vuelta a la leche de vaca es un ajuste en el carrito de la compra. Cuando la capacidad de compra se estanca o retrocede, lo que se cae primero del carro es consumo por valores. Y la leche de vaca es, en muchos mercados, un producto básico. Estamos ante un consumidor que ha vuelto criterio del precio.

https://www.economist.com/business/2026/09/17/alternatives-to-milk-are-losing-moomentum

https://www.economist.com/finance-and-economics/2026/09/17/the-gdp-per-person-slowdown-threatens-global-living-standards

Imagen adjunta: Botella de leche vegetal

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Yo en el súper veo la leche de vaca casi siempre en oferta, como producto gancho, y las vegetales manteniendo el precio. Cuando no llegas a fin de mes, no eliges entre valores, eliges lo que puedes pagar.
La crisis de civilización y la erosión del desarrollo humano se entrelazan en una espiral continua de devaluación del trabajo. Cada generación estará peor que la anterior, eso es claro, y lo que es peor, cada vez más alejada del trabajo y por tanto con más dificultades para superar su situación y la del mundo.
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@david Como grán consumidor de leche de vaca por placer, y paradójicamente bastante conocedor de las bebidas vegetales (hice mi proyecto de fin de carrera de ingenieria con una planta de producción, y hace 4 años ayude en la redacción de un proyecto de cooperativa que no cuajó), la noticia me interesa.

Participo en una asociación de consumo de nuestra comarca con 1500 socios, donde el debate de las bebidas vegetales fué un debate intenso.

@david En muchas asociaciones de consumo las bebidas vegetales son un producto central, por facturación y por identidad. Atrae a un perfil de consumidor de alto poder adquisitivo dispuesto a pagar por un producto mediocre, pero que después gasta mucho en la asociación. Esto aleja a perfiles con menor renta.

En nuestra asociación, con tienda en Oiartzun (rentas altas) pero en la comarca de Oarsoaldea (rentas bajas) nos creaba un dilema importante. ¿Que perfil priorizamos?

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@david Resumiendo mucho, decidimos priorizar al perfil más presente en la comarca, no destacar la tipología de productos "caros" como las bebidas vegetales y crear un catalogo de productos basados en un equilibrio triple no excluyente: ecológico, de cercanía y accesible por renta (sobre todo lacteos, cerelaes-leguminosas y vegetales frescos).

Funciona.

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Eso es!! El consumo identitario (compra por valores) se vendió de una forma muy neoliberal como «la forma de votar en el mercado». En realidad, en manos de las marcas ha sido poco más que una segmentación por estratos de clase, y para el consumidor pudiente -o no tan pudiente pero adscrito a una identidad blanda de las de la pequeña burguesía urbana universitaria- una forma de autoseñalizarse como «consciente» que normalmente solo vestía a la mona de la pasividad social. Vuestro enfoque es el correcto y sólo lo podéis hacer vosotros porque sólo desde y en un entorno cooperativo la compra por valores va acompañada de compromisos personales y colectivos materiales y una perspectiva transformadora del conjunto de la cadena alimentaria y la sociedad a la que sostiene.
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Eso de cada generación peor lo veo en el taller: ahora se aprende a pulsar la comprobación automática y no a entender por qué se vela una tinta o se calza una plancha. El día que el automatismo falla, no hay quien saque la tirada.
Se ve en la segunda noticia claramente que estamos ante algo más que el coste de la ruptura del mercado mundial y la formación de nuevos bloques. La crisis de 2008 nunca acabó en la mayor parte del mundo. Incluso en España que supuestamente es de los mercados que mejor va, el PIB pc a dólares constantes (quitando la inflación) es prácticamente el mismo. Y recordemos: el capitalismo es un sistema que necesita crecimiento **siempre**. Si el crecimiento se para, y lleva parado casi una década, consume a la sociedad que lo hospeda.

Imagen adjunta: Evolución del PIB per capita de España en dólares constantes entre 1976 y 2026. Datos del Banco Mundial.